SONORAMA: ¿RAPHAEL? Y QUE MÁS

 

A quien frecuenta los ambientes nocturnos, no le sorprende en absoluto la presencia de Raphael en la edición 2014 del festival Sonorama Ribera. Temas como “Digan lo que digan”, “Aguarius” y especialmente “Mi gran noche” son habituales himnos de cierre en garitos nocturnos, provocando el despiporre máximo, catapultado  este sin duda por el consumo masivo de gin tonics y ron-colas. Lo curioso es que esto sucede tanto en locales de “pachangueo” vacuo como en epítomes de modernidad hipster no menos previsibles. Como mencionaba un amigo (de hecho soy yo, pero tengo que citar a alguien), si el gran Nino Bravo viviese, sería hoy un ídolo de masas tanto a nivel comercial como en los circuitos menos convencionales. Participar de la estética hipster implica reivindicar el pasado, rescatar de las cloacas de lo desconocido a grupos emblemáticos que el inmisericorde paso del tiempo ha dejado de lado. Pero también y de manera cada vez más obvia, consiste en reinventar al artista de masas como receptáculo privilegiado de una mentalidad más adepta a cubrir el territorio operativo de este determinado nicho o tribu social. De ahí que ver a Raphael como cabeza de cartel de un festival de música independiente no resulte totalmente inesperado, sino una consecuencia indeclinable de su reciclaje como icono de lo independiente, entendido en este contexto como la labor de rescate y apropiación de una apuesta estilística y conceptual que aparentemente resulta ajena.

¿Y qué más? Salvo la presencia destacada de Cut Copy, el cartel de este año se caracteriza por la omnipresencia de grupos nacionales. Desde indies-no indies-comerciales-no comerciales como Amaral a figuras emergentes del panorama patrio, entre los que cabe destacar especialmente a “Izal”,  “La M.O.D.A.” Secondo Scorsese pasando por los otrora ubicuos Los planetas o bandas consagradas como “Tachenko”, Nacho Vegas o El columpio asesino y Depedro.

Quizá resulte especialmente interesante ver a We are standard playing “The Clash”, a León Benavente y a los magníficos Niños mutantes. Aunque nos guste más Los piratas quizá nos detengamos por el escenario donde toca Iván Ferreiro. Le daremos una oportunidad, pero, ¿por cuánto tiempo?

Junto a estas figuras reconocidas, muchos grupos aspiran a emerger desde el anonimato, lo que para algunos puede parecer un aspecto negativo, para nosotros, sin embargo, supone un reto y un punto de interés mayor si cabe. Entre vinos y las callejuelas de Aranda de Duero, viajamos a descubrir nuevos músicos, a sorprendernos y a querer siempre un poco más. Muchos ya han pasado por “The Water Tapes”, si alguna banda se descuida, estaremos preparados.

Vengan, valdrá la pena.

Share

No comments

You can be the first one to leave a comment.

Leave a Reply