Tercera entrega de este inefable cuestionario donde librepensadores de la escena local y puede que algún foráneo nos de las pautas por las cuales no debamos perdernos el Deleste 2016.

En esta ocasión le damos rienda suelta a Rafa Rodrígez Gimeno, responsable de la revista digital Verlanga que nos da su visión sui generis del asunto.

Que ustedes le lean bien!

EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS DEL DELESTE rafa-verlanga

A las señales siempre hay que hacerles caso. Y si el Deleste se celebra poco después del Día de Todos los Santos, próximo al cementerio y relativamente cerca de un bar que guarda en una urna un jamón en el que supuestamente apareció el rostro de Cristo, negar su relación con el más allá y lo paranormal sería absurdo.

El Triángulo de las Bermudas copó, sobre todo a partir de los años 50, el primer puesto de los fenómenos sobrenaturales. Pasados los años, el fenómeno se difuminó. Las fuentes oficiales, principalmente la Guarda Costera de Estados Unidos, negaron por activa y pasiva las estadísticas que defendían los sucesos, pero ¿y si todo fue una cortina de humo para no preocupar a la población mundial? Hay teóricos que defienden que la extraña confluencia de fuerzas y energía que abocó la zona al malditismo nunca desapareció. Simplemente, fruto de un fenómeno geológico se desplazó.

Por ahora, nadie ha podido demostrar que ese nuevo Triángulo de las Bermudas lo formen los tres puntos cardinales referidos en el primer párrafo. Tampoco lo han desmentido. Y revisando el cartel del Deleste 2016 sería faltar a la verdad decir que no hay, a su vez, otros tres vértices que invitan a entrar y desaparecer en ellos. Allá van las coordenadas.

1.- Si hay un músico español que no parezca de este mundo es Bigott. De hecho, su extravagancia casi extraterrestre ha podido jugar en su contra. Incluso en más de un concierto ha estado a punto de hacer saltar la tapa del tarro de la paciencia del público. Al Deleste llega con disco nuevo bajo el brazo, “My Friends Are Dead”, de nuevo con la complicidad del orfebre Jeremy Jay. Ocho temas que no superan la media hora, pop luminoso de quilates, militancia setentera, canciones para mecerse en ellas y mucha clase. Su concierto amenaza con hacer saltar los plomos de La Rambleta. Y de los allí presentes.

No perder de vista a otros marcianos como Perlita, con un disco titulado “Cangrejo Yeti” y la habilidad de conjugar a Hot Chip y Spandau Ballet, con el envidiable mérito de no parecer una parodia de sí mismos.

2.- Todo teatro que se precie de serlo tiene su propio fantasma. En el Deleste llevan años invocando al del Auditorio de La Rambleta para que se manifieste. Toundra, Za! o El Páramo lo consiguieron. Este año, los encargados de llamar a lo espectros, a que se unan al festín, serán El Lobo en Tu Puerta. Una hormigonera sonora capaz de mezclar la velocidad del hard rock, la energía del blues, la visceralidad del punk y la actitud del rock and roll.

No perder de vista a Los Vinagres que con su garage de ultratumba son capaces de resucitar a cualquier alimaña pantanosa.

3.- El caso de Polar es el más significativo de este Triángulo de las Bermudas. El grupo valenciano vuelve desde el más allá, saliendo de un coma que ya se alargaba demasiado. Suyos fueron algunos de los momentos más inspirados de la Valencia musical de los noventa y principios del nuevo siglo. Trazaron una línea visible que unía a The Velvet Underground con Galaxie 500 y Yo la Tengo y allí crecieron, sin prisas ni aspavientos, facturando atmósferas que tan pronto podían ser confortables como mutar en inquietantes.

No perder de vista a los también locales Aullido Atómico (capaces de despertar, con su rock and roll cavernícola y chatarrero, a aquellos que disfrutan del sueño eterno) y a Gener (de las ondas espirituales de su soul es imposible escapar).

Que ustedes desaparezcan bien. Lo de volver luego ya es cosa de cada uno.

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