Mad Cool: la madre de todas las movidas

 

Con sólo dos ediciones a sus espaldas esta gente viene con la intención de dejar huella, de marcar un antes y un durante. El line-up que reúnen para este 2018 es de los que hacen arquear las cejas a cualquiera que le vaya esto de la música en directo.

Desde la desaparición del FestiMad no había en Madrid un festival de rock, así, sin más. Otros lo intentaron y por diferentes motivos fracasaron, Mad Cool parece que va en serio, pese a las dificultades de la edición pasada, pese a la lluvia y la tragedia que marcó el festival -por la que recibieron muchas críticas-, pese a todo, este cartelón es de los que quedarán para la historia.

 

Novedades? Algunas. Empezando por la ubicación, la edición 2018 cambia la Caja Mágica por el Espacio Mad Cool (situado en Valdebebas – IFEMA) con capacidad para 80.000 almas, aumenta así la capacidad y el espacio físico: 100.000 metros cuadrados de superficie que probablemente se quedaran estrechos.

 

Vayamos al tema: Pearl Jam, cabeza de cartel, siete largos años desde el BBK Live en Bilbao y once desde que Vedder, Gossard y compañía pisaron el Palacio de los Deportes de Madrid, casi nada. El jueves empieza fuerte con los grunges de Seattle pero también Kasabian, los indies americanos de Yo La Tengo, los australianos Tame Impala o el vozarrón gospel y soul de Leon Bridges. Para todos los gustos.

 

El viernes hay como unos 5 grupos que encabezarían cualquier otro festival de los gordos, pues en el Mad Cool comparten día y esperemos que no compartan horario. Arctic Monkeys ha sido la última incorporación a un cartel mayúsculo pero por lo que dicen (al menos los listillos del Twitter) era un secreto a voces. Estos se unen a Jack White, Franz Ferdinand, Snow Patrol y como premio gordo Alice in Chains. El Mad Cool juntará en un mismo festival a las dos bandas del rock alternativo, junto a Nirvana y Soundgarden (que parece que no vuelven -del más allá-) más representativas del sonido de Seattle. Historia viva de la buena música, que no significa que sean por ello momias encima de un escenario.

El segundo día también se marca La M.O.D.A. y algún homenaje al buen gusto como Núria Graham, o sea, para irse a dormir satisfechos y sin voz.

 

Para el sábado sí que hay un cartel ecléctico (por no decir bizarro), toca todos los estilos y de lo bueno, lo mejor, en cada una de las vertientes musicales. Si te va el rap: a escuchar la última propuesta de Kase.O. Si te mola la electrónica y el techno: Richie Hawtin. Si lo que te va es el rollo rock stoner, ahi van los Queens of the Stone Age. Que lo que apetece es cantar himnos atemporales y ver leyendas vivientes: Depeche Mode y a disfrutar del silencio. ¿Rock industrial? Pues, toma: ¡Nine Inch Nails!

 

De todo y para todos, con un marcado toque nostálgico, dirigido a viejóvenes crecidos y cultivados en los 90. Del último día, sin duda alguna, habría que dedicar un ratito para ver a los Black Rebel Motorcycle Club (nunca los he visto en concierto) y a pegar unos bailes con Niña Coyote eta Chico Tornado, estos dos no van con medias tintas y no dejan a nadie indiferente.

 

Se puede ser muy crítico con estos carteles de macrofestivales que intentan contentar a todos, que tocan todos los palos y que son la máxima expresión del capitalismo hecho música. Sin embargo, vista la repercusión en los medios, vista la rapidez con la que se acabaron los abonos (¡6 meses antes!) y el cartelón que ofrecen, parece que la fórmula funciona.

Texto: V.WILD

 

 

 

 

JuanLimousine

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