Los Globos de Oro son un termómetro para los Oscars, eso ya lo sabemos. Desde que la prensa extranjera de Hollywood entrega estos premios cada febrero, los críticos los aceptan como una manera más ecuánime de reconocer a lo mejor del panorama cinematográfico y televisivo del año, más allá de las megacampañas de compañías como Weinstein para los Oscars y la notable sensibilidad ñoña de los miembros de la Academia de Estadounidense. En otras palabras: Shakespeare in Love jamás hubiese ganado un Globo de Oro, pero sí ganó un Oscar.

Una vez otorgados los premios, os ofrecemos una escueta reflexión sobre los detalles más relevantes:

Mejor Drama: “Boyhood”, de Richard Linklater. Aclamada por activa y por pasiva como el gran experimento cinematográfico de la última década, el film del tejano no deja a nadie indiferente. Es, sin duda, un hito de proporciones excelsas: seguir durante un periodo de más de diez años a los mismos actores, capturando como sus cuerpos y psiques evolucionan hacia lugares que no estaban trazados desde el comienzo del film, jugar con ese poderosísimo tirano llamado “tiempo” hasta convertirlo en el eje conceptual del film. Un proyecto extraordinario y hermoso que merecía lo que ha conseguido. El director de “Waking Life”, “Dazed and Confused” y “Slacker” sigue obsesionado con los vericuetos de la existencia. Y nos encanta.

Bodrio que podía haber ganado y no lo ha hecho: “The Imitation Game”. El film es casi peor que el disco/musical/experimento fallido de los ínclitos Hidrogenesse, “Un dígito binario dudoso. Recital para Alan Turing.”

Mejor Actriz y Actor Drama: Si estás enfermo, tienes algún tipo de discapacidad y tus demonios interiores son tan poderosos que todo se eleva al cubo, tienes papeletas para ganar un premio de estos, si además eres Julianne Moore (“Still Alice”), todavía más. Si encarnas a un físico genio brillante que además es un fenómeno mediático como Stephen Hawking, también ganas, Eddie Redmayne (“The Theory of Everything”).

Actor que tenía que haber ganado: Jake Gyllenhall por “Nightcrawler”, el “Taxi Driver” de nuestra era. Excelsa interpretación.

Mejor Comedia o Musical: “Grand Hotel Budapest”. Wes Anderson levanta pasiones y también odios. Todo es “demasiado mono” en sus películas y probablemente su anterior film, “Moonrise Kingdom”, es un film que consigue combinar su culto por la belleza superficial con un legado emocional bastante más profundo que la cinta premiada. De todos modos, su único rival era “Birdman” de González Iñárritu. Esta última se ha tenido que conformar con el premio a mejor actor para Michael Keaton y mejor guión.

Mejor película de animación: “How To Train Your Dragon 2” se ha llevado el gato al agua por encima de una de las mejores películas del año “The Lego Movie”. Desafortunada elección.

Mejor serie de televisión (drama): “The Affair”, The Affair? The Affair? The Affair? Esperar que premien la épica de “Game of Thrones” a estas alturas es demasiado. Quizá al final, final, final de la serie, si continúa por este camino, se le haga justicia. Pero, The Affair? “House of Cards” ha sido brillante, a ratos, y cansina, a otros, dependiendo excesivamente de la capacidad “performativa” de Kevin Spacey y dejando demasiado de lado la frialdad quirúrgica de la maravillosa Robin Wright. “Downton Abbey” es una serie de 7.5 que nunca llega, del todo, más allá. “The Good Wife” la desconozco, ¿alguien la proclama como legítima candidata?

the americans

La gran olvidada: “The Americans”. La segunda temporada fue de lo mejor en televisión el año pasado, cegatos críticos.

Mejor serie de televisión (musical o comedia): Ha ganado “Transparent”. Podía haber ganado “Orange is the New Black”. Una u otra. Las dos pueden llegar a rescatar a la televisión de la incipiente mediocridad crepuscular en la que actualmente se encuentra. Van por buen camino. Y, por cierto, una serie producida por Amazon ya ha subido al olimpo crítico. Netflix ya ha hecho “House of Cards” y la mencionada “Orange is the New Black”, ¿es este el futuro de la televisión? ¿Es realmente televisión o streaming de ficción? Permaneceremos atentos.

transparent

Y “True Detective” se come la falta de premios con patatas: “Fargo”, mejor miniserie, Billy Bob Thorton mejor actor, arrebatándole el premio a Matthew McConaughey, Joanne Frogatt liquida a Michelle Monaghan, “res de res”. Quizá el aura místico-existencial de la serie creada por Nick Pizzolatto le confirió más piropos de los que merecía. Es indudable que la fotografía de “True Detective” y su arriesgadísima estructura narrativa merecían un reconocimiento crítico, pero ¿marcará realmente tendencias? Tengo mis dudas, pero ya veremos, el futuro siempre se inscribe desde donde menos lo esperamos. Intentar predecirlo es de soberbios, ignorantes o ególatras.

Text by: Dr.V

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