Rodeada de cables, Le Parody va lanzando sus loops, construye en directo ambientes y melodías que arrastran a la audiencia de la escucha más atenta al baile. Del frío al fuego. De casa a lo desconocido.”

Le Parody ofrece un espectáculo único en el panorama musical de la península. Categorizar su música sería taxonomizarla y no pensamos perpetrar tal gesto vacío. Así mismo, Sole Parody se define como “folkotrónica”. Y no vamos a añadir más, nos parece un término tan evocador que queremos dejar volar tu imaginación. Si tienes inquietud, navega por tu reproductor favorito o servicio de streaming preferido y disfruta. O mejor, estará en el FIB 2016. Huye de los grandes nombres y enter her journey.

Sole se puso delante de un teclado y nos respondió a unas cuestiones…

Cuando te vimos en concierto, llevabas un trompetista como acompañamiento, ¿qué tipo de banda podemos esperar en tus próximos directos?

Ahora somos tres, Frank sigue a la trompeta, y se sumó Guille al bajo.

Tocar en un macro-festival como el FIB no es lo mismo que tocar en un garito pequeño donde la gente va a verte específicamente, ¿cómo te planteas un concierto donde te tienes que ganar a, al menos, parte de un público que te desconoce?

El planteamiento para mí en realidad es el mismo toque donde toque. Cambian detalles como los tiempos de set y el orden en que planeamos el concierto, según si queremos que la cosa vaya subiendo, o bien que empiece arriba y acabe tranqui, pero en todos los casos se trata de lo mismo: construir las canciones en directo, revivirlas en frente de alguien. La forma en que ese alguien lo recibe es siempre un bonito misterio que escapa a mi control, y es verdad que ahí influye el contexto (no es lo mismo ir a un concierto en una sala pequeña del underground, que el sonido y el foso de seguridad entre tú y la banda en los festivales), pero eso afecta al público, no a la banda. Algo que no me canso de comprobar y de decir es que el público es una parte activa y fundamental para que los conciertos funcionen, y tiene su propia responsabilidad al respecto. Por eso, no tengo la sensación de que tenga que ganarme a nadie, los conciertos los vivo más como un diálogo, un intercambio de energía. También el público tiene que ganarse a la banda si quiere pasárselo bien.

Nos gustaría que nos contases algo sobre tus influencias, pero no musicales, sino de otros ámbitos artísticos: literatura, cine, pintura, fotografía etc.

Me inspira mucho la poesía, últimamente estoy leyendo mucha poesía Argentina (Mariano Blatt, Daniel Durand, Cucurto), y también el cine. Veo toda clase de películas y soy malísima reteniendo nombres de directores y estilos así que ahí no puedo ser muy específica, últimamente me gustaron mucho The Lobster y Cementery of Splendour. Y a parte, tengo la suerte de vivir rodeada de un montón de artistas que hacen cosas impresionantes, así que en realidad, y aunque suene cursi, mis amigos son mi inspiración más directa.

Ahora sí hablamos de música: menciona 2 ó 3 músicos que te apasionen y que no sean especialmente conocidos.

¡Con dos o tres no me alcanza! Me pasaron hace poco un disco que me tiene enganchada, The Box Tree, de Skúli Sverrisson y Oskar Gudjonsson: saxo y bajo acústico, y es una pasada. Se encuentra en Spotify, lo recomiendo mucho. Otro que no paro de escuchar es el de Sorry Kate, una banda de Madrid que acaba de publicar su debut, un pop experimental electrónico de verdad precioso. Y por último, y cuestionando un poco la pregunta que me hacéis… (¿qué es ser conocido, cómo se mide, conocido por quién?), menciono a Orchestra Of Spheres, una banda de Australia, creo, que vi en directo en Oporto hace poco y me dejó absolutamente fascinada. Yo diría que son conocidos, llevan mucho tiempo sacando discos, aunque no leí nada sobre ellos en medios españoles.

Tus vídeos musicales son fantásticos: cuéntanos cómo eliges los temas a transformar en videoclip, en un primer momento, y cómo los concibes conceptualmente, en un segundo momento.

¡Muchas gracias! Pues no son mérito mío, sino de sus directores: el vídeo de Hondo Agujero es de Begoña Olavarrieta G., y el de El Agua Es Clara de Adrián Aldihni. Como ocurre con todos los formatos que exceden y completan las canciones del disco (diseño, fotos…), el proceso parte de reunirme con los artistas que van a hacer el vídeo y hablar mucho de la canción: qué cuenta, cómo lo cuenta, qué transmite, qué les transmite a ellos. Buscar alguna imagen o idea de partida, y a partir de ahí ellos desarrollan la estética y la historia. Al menos, así ha ocurrido en estos dos casos. Es precioso trabajar con artistas que tienen su propia estética, ver cómo interpreta otra gente lo que una hace. Se aprende mucho de esos intercambios.

El otro día decía Eric Jiménez, batería de Los Planetas, que el indie actualmente son Los 40 principales del siglo XXI, ¿estás de acuerdo? O reformulando la cuestión, ¿qué es ser realmente indie hoy en día?

Pues, precisamente, estuve bastante tiempo escuchando los 40 principales después de sacar Hondo, como por desintoxicarme un poco de mi propia música, y observé que muchas de las cosas que se llevan ahora en el indie se están haciendo también en el mainstream: canciones sin estribillos, estructuras cambiantes, la electrónica como un instrumento más, y partes de rapeo casi obligadas en todas las canciones… Estilísticamente creo que sí, Eric tiene razón, la creatividad y el atrevimiento de muchas canciones que pueden escucharse en los 40 hoy día parecen más propias del indie que de canciones de radiofórmula. Pero lo “realmente indie” creo que hace tiempo que dejó de tener que ver con un estilo concreto, si es que alguna vez tuvo que ver. Indie debería significar lo que significa literalmente: independiente, autogestionado, autoeditado, como lo quieras llamar. Aunque creo que se ha quedado como etiqueta de la música pop de inspiración anglosajona de los noventa, ¿no? La verdad es que me pierdo un poco con este tipo de conceptos.

Cada disco es un viaje, ¿qué viaje plantea tu disco “Hondo”?

Un viaje luminoso al sur y a oriente, y un viaje oscuro adentro.

Cuéntanos un par de secretos: ¿cuál es el lugar más extraño en el que has compuesto un tema? ¿Y en el que has tocado una canción?

Tardo tanto en componer los temas que realmente ninguno está escrito entero en un solo lugar, pero el más extraño en el que he empezado una canción fue quizás una playa nudista de Almería. Y he tocado en un antiguo almacén de muebles okupado, en la bañera de un hotel de cinco estrellas, en una lavandería, en una azotea, en un garaje… Elegid vosotros el que os parezca más bizarro! 😉

Se ha comparado tu música con “la magia”, ¿Crees en la magia? ¿Qué es? ¿Cuéntanos cómo es tu magia, suponemos que pagana?

Uy, esto es muy difícil de explicar, sería como intentar explicar un color. No sé si “creer” y “magia” son las palabras que usaría, pero entendiendo por dónde va la pregunta, sí, estoy convencida de que hay planos de la realidad que no se explican ni se consiguen por vías racionales o físicas, y que sin embargo están ahí, funcionan, y hacen que nuestra vida sea de una forma o de otra. Mi magia tiene que ver con energías y previsualizaciones, pero sé que poner en palabras estas cosas lleva a pensar en grandes chorradas new-age, y en cualquier caso, es una cosa privada que sólo me afecta a mí, no creo que sea muy interesante contarlo.

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