Hinds: Pese a sus abundantes detractores (que mala es la envidia y cuánta hay por los vericuetos de la música), estas cuatro jóvenes madrileñas llevan casi dos años recorriendo medio mundo, currándoselo día a día. Su mezcla de garage lo-fi, descaro juvenil y carisma en el escenario las ha llevado al estrellato en el mundo indie. Y, además, y de manera más que relevante, entienden perfectamente de qué va el rollo en el mundo contemporáneo de las redes sociales. Echen un vistazo a su cuenta de Twitter y comprenderán que hoy en día un grupo no solo puede hacer buena música, sino también creérselo y saber cómo vender la moto.

Major Lazer: Si no conoce “Lean on”, usted vive en otro mundo. Cosa que quizá no sea nada negativo. En este “maravilloso” mundo, hay demasiado caza-novedades, caza-grandes-grupos, caza-the next great thing. Saben lo que pasa, que a veces es mejor dejarse de gilipolleces, y quedarse con lo universalmente amado. Si más de un billón, sí billón y medio de pringaos han visto el vídeo del mencionado tema, quizá es mejor unirse al movimiento pringao y disfrutar del discurrir vital tal como es. Además aprovechamos la coyuntura, para reivindicar la voz del hit del año: Karen Marie Ørsted, pobrecita mía que no la conoce nadie y solo ven sus vídeos 15 millones de personas (sí con m).

Soledad Vélez: De la gran Soledad, ya hemos hablado aquí y aquí. Y no vamos a ser redundantes. Quizá la mediocridad sea un espada de Damocles que continuamente nos amenaza, pero lo que no pensamos hacer es caer también en la monotonía más recalcitrante. Pero les puedo asegurar que lo que no es de mediocres, es cantar alabanzas a una gran artista como Soledad. Se lo merece. Su disco “Dance and Hunt” supone un giro importante en su obra, con un estilo que da más importancia a la batería y los teclados. Soledad solamente está acariciando suavemente la superficie de lo que puede hacer.

Skepta: soy gangsta, soy gangsta, soy gangsta, soy gangsta, soy gangsta. Y nada más, y nada más, nada más. Y poca imaginación que tengo, poquísima, poquísima, pero poquísima. Candidato a concierto bodrio de esta edición del festival.

El Guincho: El canario llega con un nuevo disco bajo el brazo. Ya no sorprende tanto como antes y, podríamos decir, que solo se ha sabido reinventar parcialmente. Todavía no hemos digerido del todo su nuevo álbum, “Hiperasia”, pero ya podemos ir diciendo que es lo mejor que ha hecho en bastante tiempo.

Le Parody: Hace unos años vimos a Le Parody en un escenario pequeño del FIB—una de esas carpas periféricas que antes existían—y nos cautivó. Este impresionante vídeo—hermoso con todas las letras—nos muestra el enorme potencial de esta artista. ¿Mezcla de folk y electrónica? Sí. ¿Electropop? A veces. ¿Nuevas tendencias? También, sea lo que sea esto último. Escúchenla y punto. Es algo único.

Neuman: Paco Neuman es simplemente de lo mejor del panorama nacional. Además es un tipo que jamás decepciona en directo. Imprescindible.

Tijuana Panthers: grupo californiano que llega con un sonido a camino entre el surf y el garage al que tenemos ganas de ver. ¿Los descubrirá un gurú o se quedarán en agua de borrajas? No lo podemos predecir, por eso precisamente este es nuestro momento preferido para ver a un grupo en directo: en esa bella disyuntiva entre el anonimato y el estrellato. O quizá sea la más absoluta mediocridad. Pero lo queremos saber por nosotros mismos.

Soulwax: la pueden armar. Ellos lo saben. Nosotros lo sabemos. Tú lo sabes. Pero, ya saben, las altas expectativas es el peor enemigo del placer. Acudiremos con cara de despistados y a dejarnos llevar.

Y un notición, las ausencias de Katy B y Jessie J: No saben el alivio que supone que no venga este año las ínclitas Katy B y Jessie J, posiblemente dos de los peores engendros artísticos de la historia de la música. Si el FIB tiene que traer a alguien para captar a las masas británicas que por lo menos sea alguien como Lily Allen. ¿Habrá alguna Katy B este año o será más Lily Allen?

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