Lo soltaremos sin más preámbulo, el Deleste Festival se consolida como el mejor festival urbano de Valencia.

Apartamos nuestras debilidades personales por los que manejan el cotarro, habitantes de la noche valenciana que curran mucho y bien, para reafirmarnos como fieles seguidores de un festival que arriesga cada año con un cartel atípico, atrevido e iconoclasta. Si no, como te comes que metan a La Habitación Roja y El Páramo, a Low y a Pep Jimeno “El Botifarra”, a Los Tiki Phantoms y La Familia del Árbol.

Lejos de anclarse en el discurso repetitivo de la mayoría de festivales estatales, el Deleste Festival apuesta por la diversidad en un cartel en el que puedes encontrar pop de autor, stoner, garage-surf, canción tradicional valenciana, la coctelera Deleste está en marcha y a nosotros nos encanta.

Combinar una oferta variada a un precio asequible, apostar por la escena local  y encima ofrecer una jornada matinal para todos los públicos gratuita, es un ejercicio de valentía que merece ser reconocido por los medios y secundado por el público. Un festival en el que puedes ver al bueno Mike Krol a toda mecha con ese ramalazo power-pop-punk saltarín y Mourn que seguro disfrutarán con el de Wisconsin.

Ramirez es una gema en bruto que viene sembrando expectativas con su nuevo disco “Book of youth” al igual que un veterano afincado en Valencia como es Rick Treffers, que devuelve a la vida a su grupo Mist con un disco maravilloso repleto de colaboraciones de músicos locales. También de “la terreta” son We Use to Pray quienes con una propuesta más épica siguen creciendo en su discurso.

El cartel lo completan Exsonvaldes a quienes tuvimos la oportunidad de ver hace algunos meses en La3, los estadounidenses Low, banda icónica donde las haya, McEnroe, Perro, Ocellot, Tulsa y El Último Vecino.

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